Tomado de Lima la Única:
Hace un tiempo escuche a alguien decir: “esto -señalando la antigua aldaba de bronce de la puerta de una antigua casona demolida- está mejor en mis manos que lo cuidaré y lo tendré en un lugar especial de mi casa”. Y no dejaba de tener razón, era preferible eso a ver esa antigua pieza de la memoria de nuestro pasado fundida al peso. Y lo mismo ocurrió con una amiga que me comento que vio en la casa de un ex ministro de gobierno una de las esculturas de mármol que estuvo en la fachada del Molino de Santa Clara (hay que recordar que el propietario Sr. Debernardi las puso a la venta en las primeras décadas del siglo XX con sendos avisos en el diario El Comercio. Algunas fueron compradas por el gobierno y se exhiben en la Biblioteca Nacional. Otras están en el Museo de Arte Italiano, en el Museo Pedro de Osma y hasta en Trujillo hay una), y que se encontraba en perfecto estado de mantenimiento.




